Posibilidades

Cuando se piensa en las probabilidades reales de ganar en los juegos de casino, la palabra que más encaja es esperanza. No es casual que Albert Einstein dijera que, para ganar en un casino, lo más fácil es asaltarlo con una pistola. Los juegos de casino están diseñados para que sea el casino quien gane seguro, aunque eventualmente algún cliente gane dinero.

El mundo de las apuestas y el azar constituyen un negocio muy rentable que mueve mucho dinero y, ya sea el casino online o físico, sus ganancias para si mismos están matemáticamente aseguradas, así el casino siempre tiene un porcentaje, sin importar quien gane.

Juegos con mayor y con menor probabilidad

Dentro de la variedad de juegos de casino, podemos encontrar algunos que pueden dar cierto tipo de ventaja al jugador. Entre éstos, tenemos los que requieren de habilidad o conocimiento previo, en los cuales la suerte juega un papel menos importante y el jugador puede, con mucha práctica, tener mayores probabilidades, un ejemplo es el póker.

También tenemos los juegos en los que el azar tiene un gran papel y dan poca ventaja al jugador. En ellos, hay algunos algoritmos matemáticos que intentan dar ventaja a quien apuesta, sin embargo son complejos y las posibilidades de ganar son pocas, un ejemplo son los dados, la ruleta y los tragamonedas.

¿Qué ganamos con los juegos de casino?

Aunque existen un sinfín de algoritmos, estrategias y tablas de probabilidad matemática cuyo objetivo es demostrar la viabilidad de ganar en los juegos de casino, es importante mantener siempre el enfoque de que el objetivo de un juego es divertirse, debemos pensar que la mayor ganancia está en ver el juego como una forma de liberar estrés y de manejar las tensiones de la vida diaria.

Si realmente estás buscando una ventaja, debes buscar juegos en los que realmente puedas obtener una habilidad. Como e-sports por ejemplo. Puedes jugar juegos clásicos como counter strike y ganarte la vida mientras lo haces.

Desde este enfoque, la verdadera pérdida se da cuando concentramos nuestros esfuerzos únicamente en el objetivo de ganar dinero y, sin darnos cuenta, gastamos sin medida nuestros recursos por ir tras una esperanza que estadísticamente es poco probable.